29/6/16

Alán crece



 Hola. Me llamo Alán y tengo cinco años, bueno, casi seis. Me gustan los circuitos, las películas, las montañas rusas, los volcanes y la lava. También me gusta ver las estrellas y conocer las cosas del espacio, como los planetas, las galaxias y el sol. Hace poco fui a un planetario y vi cosas impresionantes, ¡algunas daban un poco de miedo!. Hoy me han preguntado qué quiero ser de mayor y he dicho astronauta. 
Me encanta leer revistas sentado en el sofá, sobre todo las de juguetes en Navidad, revistas de parques de atracciones y de supermercados. Algunas me las sé de memoria y las miro una y otra vez. También me gusta leer cuentos. Algunos también me los he aprendido de tanto escucharlos antes de ir a dormir. Los libros de poemas son muy entretenidos, pero las páginas donde no hay dibujos me las quiero saltar y... ¡mamá siempre me las lee!. 

Me gusta dormir acompañado. Cuando me despierto por la noche voy a la cama grande y me acuesto allí en medio. A veces tengo pesadillas, entonces se la cuento a mis padres para que ese sueño no me moleste más. 
Me gustan las letras y hacer juegos de palabras: late, mate, tema, mala, posa, sapo,  adivinanzas y cosas de esas. También me gustan los números y decir cifras enormes, como mil ochocientos dos.
Me gusta comer, sobre todo el desayuno, ¡ñam, ñam!. Hay cosas que no puedo comer porque soy alérgico. Mi madre me ha dicho que a partir de ahora ya no voy a decir: ¿puedo comer esto?; que es la comida la que lo va a preguntar: ¿puedo entrar en Alán?... Me imagino una galleta hablando, ¡qué risa!. 
Mi madre a veces me dice cosas que no entiendo, pero que me gustan un montón. Ayer leímos un cuento de un elefante que quiere crecer, llamado Pomelo. Es un elefante de color rosa que tiene prisa siempre, hasta para pasar la página del cuento y ver lo que hay detrás. Yo no tengo prisa en pasar las páginas de los cuentos, pero sí me gusta crecer.

Ilustración: Benjamín Chaud. "Pomelo crece"

24/5/16

Busco mago






Un hombre sin manos llamó a mi puerta. Vengo por lo del anuncio, dijo mientras se quitaba la corbata con los codos y hacía con sorprendente agilidad un nudo marinero con ella. Permanecí atenta mientras él movía su varita mágica con el rabillo del ojo, sacaba de mi oreja un pañuelo azul, barajaba con la nariz unos naipes, hacía aparecer un ramo de flores al chascar la lengua, hipnotizaba con la mirada una serpiente, al tiempo que un conejo asomaba el hocico por debajo de su sombrero. Lo mejor fue cuando seccionó mi cuerpo tras un sonoro abracadabra. El mago desapareció en ese momento, dejando una cortina de humo en el rellano.
Años después, lo vi en un programa de televisión luciendo unas preciosas manos como las mías. Para entonces, yo ya me había acostumbrado a estar sin ellas. 

Ilustración: Raquel Díaz Reguera 

10/5/16

Estallido


 

Un nudo
en el pecho

 Flores 
en el cuerpo

Lloro
.
.
.

  y me deshojo




Ilustración: Nakaji Marie
 




13/4/16

El abuelo


A la muerte del abuelo, el suelo se precipitaba sobre el cielo. Todos comenzaron a buscar su bastón. Siempre sospecharon que lo usaba para sujetar el mundo.

Ilustración: Isabel Martín

26/9/15

Perseidas



Cada vez que se perdía una estrella fugaz, 
un deseo se cumplía a escondidas.



Ilustración: Noemí Villamuza




30/4/15

Que siempre atenderé


Nada más
al alma
que tus ojos.

Nada más
a la verdad
que tu voz.

Mírame y dime,
niño mío,

que siempre
atenderé
a tu corazón.


Ilustración: Benjamin Lacombe

20/11/14

Gira, estrella



En cada punta

de la estrella

pongo un beso

para que de mil vueltas

el amor que te tengo.



R. para H.


Ilustración: Pilar Leandro