22/1/08

De azul y sin miedo

Una niñita vestida con un chándal azul quiere sonreir pero sus ojos están profundamente asustados. No quiere llorar (o no sabe) e intenta reir con el gesto más triste del mundo. Podría patalear, gritar, pelear o correr, pero sonríe con la cabeza inclinada hacia el suelo y alza los ojos en una mirada llena de súplica. Es su forma de pedir ayuda.
Está hermosa con ese color, se le quiere iluminar la cara cuando le digo que está muy guapa, pero tiene la ilusión apagada, se le ha quedado la voz tímida de pura amargura, los brazos rendidos, y a mí me dan ganas de meterme dentro de su tristeza y darle caricias de consuelo, pasarle la mano por el pelo y decirle que nunca más va a pasar, que puede irse a crecer sin miedo.
Entonces pienso que sí, que puedo ayudarla, que merece la pena pasar por mil fracasos, rabias y hastíos, si un día ella se va a casa con esperanza, mirando de reojo en los cristales su precioso chándal.

2 comentarios:

Miguel dijo...

Una semillita tuya para que crezcamos en este mundo que no se para en la tristeza que puede desprender un chándal azul. Suspiro para echar el miedo y aprender. Joyita.

elenita dijo...

sencillamente, impresionante....