4/3/08

Vete a hacer croquetas

Me gustan las croquetas caseras. Por supuesto, las de mi madre son las mejores: masa blandita de bechamel con pollo picadito picadito, su cebolla menuda y muchas vueltas de muñeca. También sabe hacer otras cosas riquísimas y es experta en café con leche.
Mi madre es única, no porque sepa cocinar, sino porque tiene el don de hacer las cosas bien sin grandes esfuerzos de planificación. Posee la humildad de reconocer sus limitaciones y la maravillosa virtud de transmitir con sencillez los aciertos de su experiencia. Educó a sus hijas sin asistir a ninguna "Escuela de Padres y Madres", sin revistas de "Cómo ser mamá en 3 pasos y medio" y lo hizo bien, vaya que sí.

Ahora la educación de los hijos ha pasado de ser algo natural, bello, complicado pero gratificante, a ser una actividad a desempeñar previo estudio de manual, una jornada laboral, un acto estudiado y falto de espontaneidad, en el que los éxitos paternos se miden en función de las notas de los hijos, su merecido título y lo bien que saben redactar. Ay de mi!!

No soy madre y no sé cómo lo haré, pero ojalá pueda ser franca con mis frustraciones y dejar a mis hijos ser personas con necesidades propias, imperfectas y capaces de elegir.
Como diría la señorita Pepi, (maestra, además de la mía suegra) a los padres de sus alumnos: "Hagan ustedes el favor de dedicarse a hacer croquetas o a ordenar el sótano". Otra que es única.


La otra cara de la moneda, la de los papás que quieren leyes para divorciarse de sus hijos, lo dejo para otro capítulo. No sea que ahora vomite.

1 comentario:

isabel dijo...

Vaya que si las hace ricas, y no es porque los ingredientes sean los mejores, es porque las hace pensando en la "tropa" que está esperando en la mesa para relamerse. Ella con solo pensar en lo que nos gustan, con solo eso,no tiene más remedio que hacerlas ricas. Besitos para La mia mamma.