25/4/08

Teatro

Con el tiempo se me ha ido apagando la pasión por el teatro, pero ahora, no sé bien por qué, he sentido nostalgia por las luces, los ensayos, la complicidad, los viajes en furgonetas imposibles, las giras, las fotos. Quién sabe, quizá hacer teatro es una de las cosas más fascinantes y emocionantes que he hecho, aunque acabara la etapa harta del tema.
Conocí gracias al teatro a personas que forman parte de mí, que después de tantos años se han quedado aquí, a mi vera, compartiendo la vida. ¡Cómo me gusta recordarlo!
Algún día me subo de nuevo a comerme el escenario, a ponerme trapos y reírme, pasarlo bien y escuchar los aplausos, quitarme el maquillaje y disfrutar del merecido bocata ...
¡¿Puede ser con rodajitas de tomate?!

2 comentarios:

Ricardo Arce dijo...

hay veces en la vida misma que quisera renunciar a todo y de una buena vez, el teatro me duro poco, a caso un año o dos, la litertura no me la puedo arrancar ni con lipo ni cirugía.

Miguel dijo...

Pues que quieres que te diga, pero yo creo que sois unos privilegiados los que podáis disfrutar de momentos tan sublimes como el de estar subido a un escenario haciendo disfrutar a la gente. No lo abandones.

Nos vemos