20/11/08

El payaso enamorado de la bailarina


La bailarina marcaba con su cuerpo menudo los pasos de una coreografía triste; se extendía, elevaba y giraba en el escenario con una perfección casi imposible.
Él velaba cada movimiento, respiraba el viento que sobraba en los saltos, miraba su espalda y deseaba pasar sus dedos por cada una de sus estrictas vértebras, rodear sus hombros de caricias lentas, soltar sus cintas y amarla toda la vida.
Había decidido sacarla de allí, desatar las zapatillas gastadas, liberar sus pies e invitarla a reir. Para ello había elegido su mejor traje: el de payaso enamorado de la bailarina.
Todo el público suspiró cuando subió al escenario de un salto mortal, mezcló abrazos con tules y colores, besó sus labios y le inflamó las mejillas con sonrisas. Se fueron de la mano, ella descalza y él ocupando su corazón.
Las luces permanecieron encendidas toda la noche para el aplauso.

(El payaso lo había ensayado todo en su casa la noche antes. Vive en la paralela a la principal, en la Ciudad Gotupo)

Imagen: Ballet ruso, August Macke

3 comentarios:

Parsimonia dijo...

Me gustó el final feliz con el baile de los dos.
Cristina Aguilera tiene un video de un enano que se enamora de una acróbata. Es precioso, pero también triste.
Un beso y feliz fin de semana.

isabel dijo...

Cuanto amor desprende... Quereos mucho, siempre...

La estatua del jardín botánico dijo...

¡Qué bonito! "La invitó a sonreír". Eso es realmente bello. Un beso para los dos: la bailarina y el payoso.