6/11/08

La puerta

Sé que la puerta está abierta; yo la quise dejar así. Y tú lo sabes. De vez en cuando te paseas desde lejos, miras y no sabes si entrar porque si lo haces puedes doler. Si acaso te arrimas, pasas despacio por si me ves, para que te vea, cantando con la voz baja (lo que yo no quiero escuchar) y te dejas ver los brazos largos, la espalda encorvada, el rostro negro. Desde dentro no se te ven los gestos.
No te esperaba, llegaste corriendo, casi con violencia y entraste por mi puerta, por mi luz, por mis huecos, a voces con los recuerdos para derribar todos mis logros, para vencer mi fuerza. Hoy no era tu día; me encontraste plena.
Y tal cual te fuiste. Sin rastro, sin restos.

Fotografía de La Alhambra (Granada)

6 comentarios:

Loudmila dijo...

No te das una idea, de lo identificada que me siento hoy con este texto.
Muy buen escrito.

Un beso

Gotupo dijo...

Sabes que está ahí. La ves porque, de pura generosidad a tí misma y a los demás dejaste las puertas abiertas de par en par, para decir -"Mírala, qué fea, con la cara negra."
La conoces y por eso no dejarás que esté a tu lado más de lo debido.

Parsimonia dijo...

Ay, los amores suelen entrar sin llamar y para eso, la mejor solución, es cerrar la puerta y las piernas.
¡Qué ordinaria estoy esta mañana!
Ahora, más romántica:
Y ¿qué sería de nosotras si no abriéramos las puertas, a veces, para sentir el revuelo de voces y pasos misteriosos?

Parsimonia dijo...

Perdona por lo primero, algunas veces se me olvida ponerme el bozal.
XD

Ladelmedio dijo...

Tranquila Parsimonia, estás en tu casa pa´decir lo que quieras! ya sabes que la puerta está abierta.
Loudmila: me alegro que te sientas identificada, conectada con alguna experiencia tuya.
Gotupo: cuando hay más gente que te ayuda a mirar (y a entender) es más fácil. Gracias.

Gracia dijo...

Me ha encantado este texto. También me identifico porque a veces sin darme cuenta dejo entrar por esa puerta que dices, cosas que no quiero ver, que dan miedo, con la cara tan negra. Qué bien saber que eres fuerte, que eres capaz de mirar a aquello que te asusta a los ojos y decirle "Vete".