28/12/09

Después de llorar




 Lloro todo de una vez.
Lloro las ausencias junto con las despedidas,
 todos los días de tristeza, de soledad, de incertidumbre,
lloro las pesadillas y lloro las noches en vela,
a la misma hora y en el mismo día.
Lloro el dolor ajeno con mis propios ojos, por si alguna vez alguien no supo llorar.
 Lloro a mares por todas las veces que quise y no pude llorar,
me lloro por todo el cuerpo, me lleno de llanto de mar.

Borro los esbozos antiguos que hay en mi piel
y me invento acuarelas nuevas,
difuminando el llanto de llorarlo todo a la misma vez.
Entonces mi cuerpo desnudo, llorado y limpio,
se convierte en el lienzo sobre el que siempre quise pintar.

11/12/09

¿Por qué hablar de la muerte, pudiendo hablar de la vida?

- No sé si querrás escuchar, pero quiero hablar de la muerte
- ¿Por qué no iba a querer?
- Puede resultar macabro. 
- No lo es, habla si quieres, habla de la muerte si te apetece. Qué necesitas, ¿desahogarte?, ¿aclararte?, ¿o es para perder el miedo?
- ¿Para perder el miedo a la muerte? No, eso ya lo perdí y, desde luego, es bastante más cómodo vivir sin miedo a morir. Escuché hace poco que la sociedad nos manipula a través del miedo a la muerte, que en otras culturas la muerte es un estado más y hay que ir aprendiendo a soltar cosas, para cuando haya que soltar la vida estemos preparados.
- ¿De qué muerte quieres hablar, pues?
- De la que llevamos todos dentro y que pocos se atreven a sacar. Si todos soltásemos nuestras muertes seríamos más felices y viviríamos más tranquilos. Imagínate si nos quitamos la muerte de la cabeza, nos quedaría un montón de espacio libre para llenarlo de otras cosas. Ganaríamos tiempo y oportunidades. 
- Y, ¿por qué crees que la gente no se atreve?
- Porque creen que verle la cara a la muerte da más miedo todavía que imaginársela. Y no es así, la muerte tiene una cara dulce y no pretende hacer daño ni asustar, sólo pretende darle más valor a la vida. Funciona así. 
- La muerte sólo funciona para darle fin a la vida. Asusta estar cerca de la muerte, no puedes negarlo, la gente se agarra a la vida porque no quiere morir.
- Agarrarse a la vida es lo normal, sin embargo  dejarse dentro la muerte no es necesario, no hace falta cargar con ella. Hay personas que han llevado la muerte dentro durante años, sin saberlo, y de pronto un día se la saca y todo cambia, se abren sensaciones que antes no tenían lugar.
- ¿Y cómo se saca uno la muerte de dentro? ¿Viviendo la vida?
- No. Está claro que el que está vivo, vive la vida, qué otra cosa si no. Sólo aceptando la realidad podremos sacarnos la muerte. Y saber que no somos eternos, ni imprescindibles. 

Qué te voy decir, que amar la vida es lo que te separa definitivamente de la muerte.

30/11/09

Una lección de ternura

Hay algunos momentos que no quiero olvidar. Hoy, a eso de las 10:30 de la mañana, ha ocurrido uno de esos momentos especiales que desearía recordar siempre, no porque haya sido especialmente trascendental o porque haya supuesto algún cambio importante en mi vida, no, sencillamente porque ha sido emocionante y tierno, muy tierno.
Ha ocurrido en mi trabajo, hablando con un niño de 13 años al que mantienen vagando entre un Trastorno negativista-desafiante, una Hiperactividad o un Síndrome de Tourette, pues no saben exactamente lo que tiene la criatura. Vive con su tía; los padres le han concedido a ésta la guarda del niño.
A parte de que no hace caso de las normas, saca la lengua y no puede permanecer mucho tiempo sentado, este niño tiene una sensibilidad extrema. Dice que le produce tristeza ver en las noticias cuando atropellan a los niños, o cuando secuestran a la gente. Era sincero.
Me ha preguntado mi edad y si tengo hermanos, yo le he dicho que sí, que tengo dos hermanas y él me ha preguntado si son tan guapas como yo, entonces en ese momento me he sentido la más guapa del mundo porque me lo ha dicho un niño como él, sin necesidad de aparentar nada, sin ánimo de ofender o de ser grosero, un niño que pasa los días escuchando lo "travieso" que es, soportando los insultos de sus compañeros y las broncas de sus profesores, amenazado de ser echado de su casa y devuelto a sus padres.
Me preguntó después si tenía sobrinos y me dijo que él nunca tendrá, porque no tiene hermanos. Lo dijo con una expresión triste. Para él, tener sobrinos debe ser algo así como tener hijos, pues vive con su tía a la que adora y respeta, y tener la certeza que nunca los tendrá tiene que ser muy duro. Yo como una tonta no supe qué decirle y sigo sin saberlo, aunque rebusque.
A él se le ocurrió que podía hacerle un regalo a su tía, un dibujo de una flor  metida en un sobre con una nota en la que él le dice que la quiere. Me he emocionado y se lo he dicho.
Qué niño tan especial, ojalá tenga toda la suerte en la vida que se merece, que se de la vuelta su historia y que le dejen ser un poquito feliz, porque ganas no le faltan.

26/11/09

Velando


Para que no se enteren de que me he marchado sigo contando hasta llegar a la puerta, "...todos los labios se ampliaron en sonrisas y brotaron flores de las lágrimas...", apago la luz y cierro suavemente, "...el mago mágico volvió a agitar su varita y las soledades se abrazaron formando un puzzle..." comprobando por sus respiraciones que se han dormido. Cuando les despierto por la mañana sigo contando "...y todos descubrieron que querían vivir felices" para que crean que he narrado sus sueños.

- "Despertad mis amores, es la hora de estrenar este día tan bonito", les digo a mis hijos.

Ilustración: Valeria Cis

25/11/09

Empatía



Tengo un canario que ha dejado de cantar.  Le he puesto un espejo por si se siente solo, pero los espejos sólo devuelven la misma realidad aunque más fría, así que no creo que le ayude a estar mejor. Yo le hablo, le mimo, le digo que se cure, pero no sirve de nada, debe darse cuenta que  mi voz pretende animar pero sólo consigue entristecer. ¿Por qué no cantas tú?, me dice. Porque nadie me escucha, le digo yo. Y los dos nos damos la razón.
Me voy, busco algún espejo de la casa y me coloco muy cerca, ahueco mis plumas, escondo en ellas la cabeza y me concentro por si siento algo de calor.

Ilustración: Beatrice Billard

22/11/09

Insomnio



Dormir, sólo quiero dormir.
Horas y horas, hasta que haya dormido
todo el tiempo que me sobra de estar despierta.
Tengo acumuladas demasiadas horas en blanco
usurpando el lugar de mi reposo.

Ilustración: Alejandra Karageorgiu

11/11/09

La niña deseo

Has venido como un copo de nieve, blanca y redondita, a posarte delicadamente en la vida. Eres silenciosa, como la brisa de las montañas lejanas, y suavecita, como la espuma de baño.
Te han llamado niña deseo y eso es una suerte, porque podrás frotarte las mejillas y concederte miles de cosas, pero primero tendrás que esperar, que ahora eres de nieve y los copos se pueden deshacer, pero luego podrás jugar a que tienes un baúl de deseos para jugar con ellos, prestárselos a otros, quedártelos todos o inventarte alguno para los que no tengan ganas de desear.
Podrás hacer castillos de deseos, mares de caprichos, nubes de antojos, y te llamarán la niña deseo, porque tienes todo eso.
Yo ya tengo mi deseo, lo voy a guardar para que no se me pierda y cuando te vea, te lo dejo a ti para que me lo concedas.
Mientras tanto sigue creciendo así de preciosa, tan blanca, tan redonda, que cuando te vea me voy a quedar prendada de ti, queriéndote tanto que hasta te vas a derretir.

Ilustración: Adolie Day

9/11/09

¿Qué pasa cuando estoy sola?



Paso muchas horas sola, ¿sabes? No creas, no es tan malo como parece, curiosamente no me siento sola, porque estoy conmigo, y eso es estar con alguien.

Cuando estoy sola soy más paciente, más serena, más silenciosa, más pensativa, más creativa. Por eso me gusta estar sola, porque estoy conmigo.

Hago las cosas que me gustan cuando estoy sola, como quedarme un rato muy largo quieta sin pensar,  intentando ser de nada, luego  me muevo y me río, y entonces lo soy todo de nuevo, y eso es como volver a nacer, y decido hacerlo muchas veces porque volver a nacer es como vivir muchas vidas seguidas.

No necesito hablar cuando estoy sola, porque me oigo por dentro y eso es algo que con los demás no me pasa, así que aprovecho y me cuento cosas, o me las invento, o las recuerdo. Y todo sin hablar, porque me escucho por dentro.

Es por eso que me gusta cuando estoy sola, porque estoy conmigo, porque soy más como me gusta ser, porque cuando me río me nazco y porque  me cuento mis cosas.


Ilustración: Carmen Segovia

4/11/09

El Centinela

Nada, nada, tantos años de guardia y nada. Es cuestión de tiempo, por algo estoy aquí, si me han encomendado el puesto es por algo. Esperaré, es mi misión. El arma, la tengo, sí la tengo, pero el resto, ¿cómo era el resto?...
¿Quién va?
¡Santo y seña!
¡Alto o disparo!
O más bien era...
¡Alto y Santo!
¡Seña y contraseña!

La contraseña, la contraseña... Ayer era paloma mensajera, pero la de hoy no la recuerdo. ¿Avutarda?
Nada. Creo haber olvidado la contraseña... maldita sea, creo que he olvidado la contraseña...
Ahí vienen sospechosos, ¡hoy es mi día!, pero cómo era aquello, mantén la calma, la calma...son sospechosos, tienen cara de sospechosos: nariz y boca de sospechosos, ojos igual de sospechosos.
- ¡Alto al centinela!
- ¡Decid la seña!...¡vamos, la seña!
- ¡Alto o disparo!

Disparo. Disparo. Disparo. Dieciséis en total. Ya no hay sospechosos. ¿Cuál era la contraseña? Menos mal que eran sospechosos.

(No me importa en absoluto quienes fueran los sospechosos o si eran o no un peligro, no hay forma de averiguarlo. Pero ya no están, han caído. Ya hablaremos de la contraseña, tú sigue vigilando.)

30/10/09

Nunca es demasiado tarde

La otra mañana me levanté muy temprano, no podía dormir. Me tumbé con una manta en el sofá, muy tapada porque soy  friolera y me puse una película, todavía era de noche y parecía que el tiempo sólo era algo mío, entero a mi disposición para emprender cualquier cosa, bien fuera en los minutos siguientes o en el resto de mi vida. Es una de esas veces que la vida se pone a favor.
La película, "El curioso caso de Benjamin Button"  me pareció preciosa. Transcribo estas palabras que en ese momento me llegaron como dichas para mí.

"Nunca es demasiado tarde, o en mi caso demasiado pronto para ser quien quieras ser. No hay límite en el tiempo, empieza cuando quieras. Puedes cambiar o no hacerlo, no hay normas al respecto. De todo podemos sacar una lectura positiva o negativa, espero que tú saques la positiva.
Espero que veas cosas que te sorprendan, espero que sientas cosas que nunca hayas sentido, espero que conozcas a personas con otro punto de vista, espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa, y si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo..."

16/10/09

Una amiga



Cómo le embellecen los ojos,
casi no tienen pupilas sus ojos
porque le atardecen los párpados
en esta hora templada en que suspiran las sombras.
¿Qué son los suspiros?
Son aire, y van al aire, eso es lo que alguien dijo.
Pero los nuestros son suspiros que no son aire,
son instantes preciosos que esperan un segundo en el pecho,
para salir al mundo a hacerse eternos.


Una amiga que es algo más, pues compartimos el amor por las mismas esperanzas. 

9/10/09

Noviembre

Cuéntame otra de esas historias que tanto me gustan, ¿cómo era?, el mes de noviembre es triste ...
"Noviembre es un mes triste, octubre todavía es cálido y soleado, pero noviembre es triste. Antes, durante todo el mes de noviembre tocaban diariamente las campanas, ya sabes, por los difuntos, y no había un sólo día del mes que las campanas no nos recordaran que nuestros muertos seguían muertos, tristemente muertos, que de eso se encargaban los tonos lúgubres de las campanas, y muertos también seguían los muertos de los vecinos, los de acá y los de más allá, valga la expresión, porque eso sí, las campanas se escuchaban por todos lados, otra cosa no, pero un buen campanario sí que había. Ya me hubiera gustado que el mes de noviembre no fuera así, tan negro, tan llorón, porque realmente es un mes bonito de no ser por las campanas, qué miedo que me daban esas campanas, tan de muertos. Así que todos los años había que llorar, qué íbamos a hacer si no. Yo hubiera preferido cantar a los muertos, reírles por lo menos, que eso siempre gusta más, pero no, noviembre era un mes para llorar, y el resto del año para trabajar, ya me dirás. Y luego las misas por los santos difuntos, que ya ni acordarme quién era al muerto que había que rezar, pero a la misa había que ir, de negro y con pena. Qué bien que lloraban las mujeres de mi pueblo, ya se oían los suspiros cuando  tañían las campanas. De alguna misa me libré porque mi hermano, que de pequeño odiaba los pájaros, y ahora fíjate tú, cría canarios las vueltas que da la vida, pensó que para qué iba a ir yo a las misas si ya lo hacía él.  Qué tontería, para qué los dos.
Por eso noviembre es un mes triste. Aunque pasa volando, ya verás, el tiempo pasa volando. Todavía me acuerdo cuando éramos mozas. Jugábamos con nuestros novios que elegíamos para ese día, ellos sin saber que lo eran, no eran tiempos para eso, y paseábamos por la calle en hilera todas juntas, las más audaces al extremo que eran las que se llevaban la suerte de  pasar al lado de los chicos. Yo siempre caía en el centro, hay que ver cómo era yo, pero eso sí, no había otro que leyera tanto como yo... ay madre la de libros que habré leído, y eso que no eran tiempos para eso, pero tampoco para pasarse el mes llorando, ¿ no?

Uy, qué bien huele el otoño... ¿sabes hacer mantillo con las hojas muertas?..."
Me gusta pasear con mi madre, me pierdo en sus historias.

 Ilustración: Patricia González Palacios

7/10/09

El aire sabrá llevarlos



Eché al aire los sueños para esperar su retorno.
Puede que vuelvan o que se pierdan en el viaje,
pero atrapados ya no me sirven.
Si no vuelven lo entenderé,
ser libre es mejor.
¡Al aire!,
¡a llenar el aire de sueños, que él sabrá por dónde llevarlos!


1/10/09

Los secretos en 2046

En el pasado, cuando las personas tenían secretos y esos secretos no deseaban compartirlos, subían a una montaña, buscaban un árbol y tallaban un agujero en él para susurrar el secreto en el agujero.

 Luego lo recubrían con barro, de ese modo nadie más lo descubriría.

Sin embargo en una ocasión me enamoré de alguien. Al cabo de un tiempo ella ya no estaba.

Fui hasta 2046 creyendo que podría estar esperándome allí, pero no la encontré. No puedo dejar de preguntarme si ella me amaba o no, no obstante nunca lo averigüé.

 Tal vez su respuesta fuera como un secreto que nadie sabría jamás...

Todos los secretos son surcos de lágrimas.


"2046" de Wong Kar-Wai

24/9/09

Volaremos sin necesidad de alas

Cruzo la sombra sin pensar, un pie tras otro dejando al paso la amenaza. Avanzo porque no puedo quedarme quieta, no puedo porque estoy viva, por eso camino y atravieso la sombra, y no lloro, ni hago planes, ni me quejo de lo que no puedo hacer.
Estoy viva, viva. Eso es lo que importa, por eso me muevo, porque estoy viva. Qué otra cosa podría hacer... ¿desmadejar las ilusiones?, ¿abandonarme a la amenaza?, ¿vengarme de quien me ha roto por dentro?... Perdería el tiempo, perdería el alma, la luz, ¿adónde iría así?
Es la hora de no pensar, de vaciar los días del calendario y escribir un sólo día en cada hoja, y con letras grandes : Hoy y ahora soy lo que tengo. Más viva cuanto más me muevo.



(Es algo que sucede cada día, el sol, allá en el horizonte, es devorado por el monstruo de la tierra, luego, al alba volverá a nacer por el otro lado del mundo. Volaremos sin necesidad de alas) Macaco

20/9/09

El gorrión


He visto esta historia y he pensado que quizá os guste: http://www.youtube.com/watch?v=kckeoENihKM
A mí me hizo pensar en la paciencia, en la necesidad de tolerar y no herir a los demás. Y en el amor, me hizo pensar en el amor.
Yo quiero tener un cuaderno lleno de abrazos, años de abrazos, toda una vida de abrazos que pueda contar.

Ilustración: Lisa Hurwitz

18/9/09

Preguntas tontas

- ¿El agua de lluvia es potable?
- Depende.
-¿De qué?
- De si es lluvia sucia o lluvia limpia. Tienes que esperar a que caigan las primeras gotas y luego puedes beber.
- Ah, vale.

- ¿El agua de lluvia quita la sed?
- Creo que no, sólo moja.
- A mí no me moja...
- Será porque hay sol.
- Ah.

- ¿No te dan miedo las tormentas?
- No, ayer mismo me cayó un rayo.
- Vaya. ¿Qué se siente?
- Como un temblor.
- Ah.

- ¿Nos vamos a casa?
- Espera. Quiero beber lluvia, pero no sé mirar para arriba, cerrar los ojos, abrir la boca y andar al mismo tiempo.
- Entonces te espero... ¿Has visto el arcoiris?. Qué bonito es.
- Sí, pero sólo hay medio, ¿dónde está el resto?
- Tras las nubes, supongo.
- Ah. ¿Nos vamos a casa?

Ilustración: Blanca Gómez

15/9/09

¿Cuál vemos?

Últimamente estoy viendo muchas películas, es algo que me gusta, y más ahora, que necesito tener la atención puesta en algo que no sea mi propia cabeza (...) Además, esta afición hace juego con el silencio y con mis cortinas.
Hace unos días fui al cine a ver Gordos, de Daniel Sánchez Arévalo, que ha sido una de las tres películas finalistas para representar a España en los Oscar. Las otras dos son Mapa de los sonidos de Tokio, de Isabel Coixet, que todavía no he visto, y El baile de la victoria, de Fernando Trueba, que no se ha estrenado en mi ciudad, pero que estoy deseando ver. Ojalá que la candidata sea Gordos, y me arriesgo a decirlo pese a no ver visto las otras dos, pero es que la película lo merece. Cuenta la historia de varias personas que tienen dos cosas en común: sobrepeso y miedo, y lo hace de una manera que a mí me parece magistral, perfectamente enlazada, mostrando a unos personajes que pueden ser tú mismo en tu propia vida, o tu vecina, o tu alumna, o tu novio, y lloras y ries, y cuando se acaba deseas volver a verla. Esto mismo me ocurrió con su anterior película: Azul OscuroCasi Negro, que tuve que ver dos veces por imperiosa necesidad y que volvería a ver de nuevo sin ningún problema. Además , este director de maravillosas historias tiene algo en común conmigo, él lo llama pipipipipipipipi, yo no le he puesto nombre porque a lo mejor se me quita y prefiero no encariñarme. Los médicos le llaman Acúfeno, pero realmente es una pesadilla que se cuela por el oído.
Le tengo especial afecto a este hombre y quiero que sea su película la que vaya a los Oscar.

Otra de las pelis que me ha dejado clavada en el asiento es La Ola (Die Welle), de Dennis Gansel, que cuenta cómo un profesor hace un experimento con su alumnado para explicar el funcionamiento de la autocracia. Y no digo más, bueno sí: ¿Creías que no se podría repetir?

Esta noche, ¿cuál vemos?

5/9/09

Olor a nuevo

Huele a la vuelta al cole, a nuevo, a madera, a papel, a plástico. Los niños saben que ha llegado el fin de las vacaciones, de las piscinas y las siestas largas, porque el curso está a punto de empezar. No creo que se sientan tristes, amargados o deprimidos -son niños-, al contrario se sienten ilusionados y con grandes deseos de estrenar sus lápices, sus cuadernos y sus libros, de ir al colegio todas las mañanas aunque tengan que madrugar, ver a sus maestros y maestras, a sus compis, hacer un montón de cosas durante el día y a las 9.30 irse a la camita a dormir. Esta rutina es lo que hacen la mayor parte del año, así que realmente es mejor que lo vivan con ilusión.
Yo si pudiera volvería al colegio, me encantaría. Lo más parecido a la vuelta al cole del adulto es, si tiene hijos, comprar el nuevo material escolar para ellos: los cuadernos brillantes, el estuche nuevo, los colores (los del año pasado huelen a viejo), el babi, la mochila, forrar los libros... Seguro que lo disfrutan y estoy convencida que lo hacen con cierta nostalgia, con ganas de sentarse a pintar o hacer cuentas y de comerse un bocata para merendar. Siempre he pensado que cuando sea madre volveré a ser un poco niña.
El hecho de trabajar en un centro educativo me devuelve de alguna forma esas sensaciones de mi infancia. Estoy rodeada de ese olor, de la ilusión de empezar una nueva etapa, de folios en blanco que hay que escribir con la mejor letra posible, de libros por todas partes y lápices a miles, de mucha gente a la que mirar y saludar. Me gusta el lugar donde trabajo.
Todas las personas deberían recordar el olor de la vuelta al cole. Eso significaría que han recibido educación y que probablemente hayan tenido una infancia feliz. Os pongo un enlace de un Blog solidario: "Lápices para la Paz" que lleva a cabo una iniciativa que consiste en dar material escolar a niños y niñas que sufren conflictos armados. A ellos también les gusta el olor a nuevo...


29/8/09

De vuelta

Ya he vuelto de mi viaje. Me fui al mar azul.

Pasé horas tumbada en la arena templada, sin moverme bajo alguna sombra debajo del sol . Había más gente a mi lado, disfrutando de un sueño en calma cerca del mar. Me acuerdo de una anciana de 95 años, o quizá 5, no calculo bien, que se sentó en la orilla del mar a recibir las olas con su sonrisa hueca e increiblemente contagiosa, pero que lloró y gritó cuando se dió cuenta que tenía unos manguitos de flotador, pues no quería estar amarrada y así no podía rascarse bien la nariz. Alguien le dijo que eran aletas de pez nadador y eso le gustó.
Durante mi viaje aprendí a bucear. Soñé que todo se hacía fácil y decidí caminar hacia lo más profundo del mar, no tuve que coger aire pues aprendí a respirar bajo el agua, de la misma manera que aprenden las sirenas al nacer, con una bocanada de llanto de agua hacia el interior. Se me llenó el cuerpo de mar que desenredó mi pelo, alisó mis arterias y me irrigó de una nueva corriente de vida, parecida a la esperanza, pero más transparente y salada.
Cuando desperté estaban todos esperándome para ver el atardecer.
Respiré de nuevo el aire y suspiré de sencilla felicidad.

- ¿Sabéis que el sol atardece cuando amanece en el mar?

24/8/09

Viaje imaginario

Ya he hecho las maletas, me voy de viaje.
¿Alguien me presta el color azul? Necesito pintar el mar.
Donde tendré las gafas de bucear... Es verdad, no sé bucear. Entonces no me hacen falta.
Os cuento a la vuelta.

Ilustración: Patricia Metola

24/7/09

Cien años de soledad

Este fragmento de la novela me ha encantado. En general, el libro es fascinante. Puede que no quieras seguir leyendo más abajo si no has leído el libro, o si todavía no sabes lo que le ocurre a Remedios, la bella.

"- ¿Te sientes mal? - le preguntó.

Remedios, la bella, que tenía agarrada la sábana por el otro extremo, hizo una sonrisa de lástima.
- Al contrario -dijo-, nunca me he sentido mejor.
Acabó de decirlo, cuando Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arrancó las sábanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud. Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerines y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse. Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y pasaban con ella a través del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron para siempre en los altos aires donde no podían alcanzar ni los más altos pájaros de la memoria."


"Cien años de soledad", Gabriel García Márquez.
Ilustración: Catia Chien

23/7/09

Un disparo de miedo

Hay noches que me despierto de miedo. Unas veces por miedo oscuro, ese que enreda los sueños con los sesos. Otras veces por miedo claro, blanco y contundente, ese que se lleva también por el día. Cuando eso me ocurre muevo los pies para encontrarte, y te encuentro estés o no estés, aunque sea en el espacio vacío de tu lado en la cama. Y eso me calma, me ayuda a tragar el nudo, a pestañear las lágrimas congeladas.
El miedo me pesa. Empieza a acumularse desde la infancia, en dosis no superadas que se enraizan en el cerebro, formando los caminos tortuosos de la incertidumbre, la inseguridad, el temblor, la pena, el odio, la vulnerabilidad, hasta que no se puede aguantar más y el miedo, convertido en lucha, se dispara en una explosión incontrolada de gritos y babas, de reclamo a una vida en calma.
El miedo me pesa tanto que decido que ya es hora de quitármelo de encima. Adiós, miedo.
Que caigan bombas, que apaguen las luces, que venga la soledad si quiere, que a mí ya no me cabe más nada.
Y me siento en las piedras calientes a mirarte en la noche, a tu lado, mientras caen las horas y espero, espero, y vivo a tu lado. Sin miedo.

18/7/09

Vidas pequeñas

¿Lo has escuchado? Es el latido de mi corazón.
Bumbum bumbum bumbum.
Vamos a dar un paseo, presta atención...

Ilustración: Camilla Engman

3/7/09

El incendio

Por lo menos el calor de las llamas a lo lejos le calentaba los pies. Esa noche se había acostado con los pies fríos y sólo en ese momento comenzaba a sentir el cosquilleo de la sangre que regresa a su sitio. Es curioso, si tuviera que describir lo que sentía diría que la imagen ante sus ojos le helaba la sangre. Nunca había pensado en eso: el hielo y el fuego juntos... el resultado era devastador.
El incendio no sólo había destruído sus cosas; había devorado el tiempo, unos siete años de su vida en esa casa, como si la ausencia de los objetos que había acumulado fuera igual a no haber vivido. Intentaba recordar todo lo que había sucedido durante esa época y sentía una angustia feroz al comprender que se le escapaban mil detalles. Sabía que olvidaba algún viaje, o sucesos que sólo al releerlos volvían a la memoria, caras que sólo al mirarlas en las fotografías retomaban su fisonomía, o la música, que más que canciones eran recuerdos apilados, también había desaparecido.
El miedo al olvido era superior a reconocer que seguía viva, sentía una tristeza extraña, más que por la pérdida, por la sensación de dependencia al pasado. Pensó en el día en que nació, de eso hacía treinta años y cinco horas, seguro que su madre se acordaba...
- Oiga, ¿me escucha? ¿Se encuentra bien?
- ... Perdone, no estaba atendiendo. Pensaba en otra cosa. ¿Cuánto dice que le debo?
- Son 150 euros. El disco duro estaba completamente dañado. Son las cosas de la electrónica, de pronto se estropea cualquier conexión y se van al garete siete años de su vida. Je, je.
-Sí, gracias, ya lo había pensado. Tómese una cerveza con el cambio.

Esto no le volvería a pasar, se propuso firmemente revelar todas las fotos que hiciera a partir de ese momento, como si estrenara una nueva vida. Empezaría esa noche en la fiesta de su cumpleaños.

Fotografía: Martín Gallego

29/6/09

Anatomía del ruido

Cállate de una vez, déjame tranquila.
Aparta tu sombra de mi cabeza, aléjate y no vuelvas porque no quiero escucharte más.
Maldita sea, vete de aquí. ¿Es que no me has oído? No, claro, tú no oyes, tu sólo emites tu puerca voz en mi cerebro y dejas tu eco perdido en mis oídos, repicando contra la almohada y esparciendo los sueños que no he soñado.
No es dolor, así que no te recrees haciéndome sufrir, no mires de reojo porque no es dolor. ¿Que me has visto llorar? Mentira, eso no era llorar. Eso no era. Cuando lloro el dolor se aleja y contigo eso no sirve, por eso no era. Prefiero vomitarte antes que llorarte, a ver si así te pierdes en las tuberías mugrientas y dejas en paz mis laberintos.
Voy a aprender a ignorarte, lo juro, y entonces me dará igual que grites, que me inundes porque voy a econtrar el hueco por el que huirte, no tendrás suficiente aliento y te atragantarás, te callarás para siempre, porque no eres más que ruido.

Ilustración: Maria Elina Méndez

23/6/09

Ojitos de sol


Así de guapa estás. Llena de flores, de colores, de amores.
No sabes lo bonitos que se te ponen los ojos cuando te da el sol, será que por ahí entra la luz a tu barriga y el bebé se asoma a tus ojos creyendo que es un balcón.

Creo que esta vez serán ojitos de sol.

Ilustración: Leandro Lamas. Del Baúl

11/6/09

La profecía

Llovía afuera y yo sin paraguas; en su lugar tenía el secador de pelo. Puede que al salir de casa estuviera pensando en lo que haría al volver. Siempre me pasa, tengo tendencia a pensar por adelantado. Ayer mismo escribí el final de este cuento, el problema es que no lo encuentro, puede que estuviera pensando en borrarlo.

29/5/09

En el espejo


¿Dónde estás?. ¿Vas a volver?.
Es que en tu lugar ha llegado otra. No me gusta, no tiene el alma limpia.
Si no vas a volver, avísame. Necesito empezar a pedir perdón cuanto antes.
No tenías que haberte ido de esa manera, no sé asumirlo.

Nunca antes te había echado tanto de menos. Por eso me trago las lágrimas, porque así te pierdo menos.

Ahora necesito un ángel de la guarda que no me deje seguir marchando.

23/5/09

Quien pueda escuchar el silencio, que tire la primera piedra.

Me agobia pensar que quizá no vuelva a encontrar el silencio. Algo ha pasado. De repente no puedo descansar del ruido.
Siempre hay ruido, incluso cuando todo se apaga. A mayor proporción de silencio, mayor proporción de escándalo.
¿Cómo se puede vivir sin el silencio, sin un momento de tregua, de reposo, de olvido?
Ay de mí.
Antes podía decidir cuándo disfrutar del silencio, pero ahora no puedo siquiera recordar cómo era.
Música, un tic-tac, un murmullo de voces de madrugada, voces aburridas en la radio, un goteo, un grillo... o la locura.

Puede que mi silencio me esté pidiendo a gritos un poco de calma, así que de ahora en adelante, mi ruido será mi silencio que transformado en olas de mar, me invita a un momento de serenidad.

El Grito, Edvard Munch

23/4/09

Fórmula crece-pelo

He estado esperando a tener el pelo largo. Hoy por fín lo he conseguido. Es el momento de decirlo: he cambiado. Ya no soy la chica de pelo corto, eso ya pasó, ahora tengo las puntas del pelo más cerca del suelo, más a mano para acariciar.
Antes era yo, pero con menos centímetros en total... así que se puede decir que soy más en general.
Voy a celebrarlo asomándome al balcón a mirar el atardecer -eso también ha cambiado; desde mi nuevo balcón se ve el atardecer- y a imaginar que hay alguien detrás de mí mirando cómo me crece el pelo. Luego me abraza y me dice, muy suave, que soy su amor.
Y en un rato todo se llena de pelo.

23/3/09

El cuento del globo que plantaba risas


- Se me ha roto el globo. ¡Arréglamelo, vamos!

- Cariño, los globos no se pueden arreglar. Cuando se rompen ya no sirven.
- Ponle celo, con celo se arregla todo.

No mi amor, el celo no lo puede arreglar todo. Hay cosas que una vez que se rompen no vuelven a funcionar. No se puede recomponer un globo cuando se explota, es así. Pero verás, hay otras cosas que acaban y luego empiezan de nuevo. Mira, cuando el sol se esconde todos los días es porque se va de paseo a otros lugares y la lunita se va al cielo a descansar un rato. Por la mañana el sol vuelve y siempre, siempre volverá.

- Yo quiero mi globo.

Esas lágrimas me parten el alma. No llores, sé que ningún otro globo puede sustituir al tuyo; no es el globo lo que quieres mantener, es tu confianza en la vida, tu inocencia, pero esto te ayudará a crecer, ven que te de mimos un ratito.

-¿Me cuentas un cuento?


"Érase una vez un globo que en lugar de aire, estaba lleno de millones de burbujas de jabón y en cada una de ellas había una sorpresa. Algunas se podían ver desde fuera, por ejemplo, había burbujas que tenían dentro plumas de colores, otras tenían semillas de estrellas (que son iguales que las lágrimas de la risa) y en otras flotaban chinchetas revoltosas a las que todos tenían miedo.
El globo llevaba tiempo olvidado en un rincón porque no eran días de jugar, hasta que alguien lo rescató y lo llevó al viento. Las chinchetas estaban tan contentas por salir a jugar que daban volteretas, y en un momento el globo se explotó.
¡No te imaginas la que se formó! Los burbujas invadieron el aire y todos pensaban que había caído lluvia de jabón. Era precioso: todo se veía más grande y con múltiples colores, se mezclaban los colores en los ojos y brillaban los zapatos de la gente.
La burbujas empezaron a deshacerse y cayeron las sorpresas que había dentro de cada una de ellas, millones de sorpresas, algunas duraban unos segundos, otras eran sorpresas para toda la vida.
Lo mejor fue que las semillas de estrellas se plantaron en la tierra y todos los años germinaban minúsculas estrellas que provocaban ataques de risa a quien las pisara.
Desde aquel día cada vez que se explota un globo, los niños se quedan descalzos y esperan a la risa que les sube desde los pies".

17/3/09

Razas

No soy negro
ni blanco.
Yo soy de color carne.

Idea original de Ojos de Luna (3 años y medio).

12/3/09

El puzzle del ciruelo


Las ilusiones se crean
y se destruyen
pero luego se TRANSFORMAN


Mi embarazo no ha tirado para delante... me han dicho que es porque la naturaleza es sabia y eso me lo creo. Ha sido una desilusión muy grande, pero poco a poco el dolor se va convirtiendo en fuerza y en una nueva ilusión; todo es cuestión de volver a encajar las piezas en su sitio.
Cuando escribí la entrada anterior estaba deseando darle al botón de publicar para compartirlo con todos vosotros, ahora quizá no me apetezca tanto contar esto, pero así termino de asumirlo (que ya sólo me faltan dos piezas de nada).
Quiero decirle a mi hermana -lamayor- que toda la alegría que he generado durante estos dos meses se la regalo a ella para que la recoja en su embarazo, que tanta felicidad no se puede desperdiciar!
Pues eso, que mi cuerpo y mi mente siguen preparados para tener un hijo. Otra vez será!

3/3/09

El ciruelo rojo

Me gusta mirar por la ventana, a veces más incluso que salir a la calle, sobre todo cuando llueve o hace frío. Ese árbol se llama ciruelo rojo; yo pensaba que era un almendro, que es un árbol más romántico, me parece a mí. Da igual, echa unas flores preciosas.
Los árboles no se mueven nunca, pero nunca se aburren y es porque saben que la gente los mira y coleccionan sus miradas, sueños e ilusiones. Cada flor es una eclosión de esperanza para quien se asome a la ventana.
De tanto mirarlo me he convertido en árbol, un árbol quieto, sereno, con un brote hermoso de esperanza alojado en el vientre.
Y cuando me asomo le digo al ciruelo que voy a ser madre y él me dice que todo su color es un regalo para mí. Entonces toda la belleza del universo, toda la alegría infinita recorre cada milímetro de mi cuerpo, cada espacio de mi espíritu, y me nacen miles de flores de emoción.

28/2/09

Caminamos juntas


Parsimonia me ha dado este regalito: un premio por caminar, de algún modo, junto a ella. Cierto que es un placer pasear por su blog, sorprende con un derroche de historias y relatos fascinantes.

Yo lo tengo que repartir con otras 5 chicas que a su vez, y siempre que les apetezca, tendrán que:
- Premiar a cinco blogueras.
- Avisarles en sus blogs para que pasen a recoger el premio.
- Hacer mención al premio enlazando a la persona que lo ha concedido.
Pues bien, mis cinco mujeres son:

  1. Gracia: Porque junto a ella he caminado toda la vida.
  2. La estatua del jardín botánico: Porque es maravillosa, comprobadlo.
  3. Klimtbalan: Porque es pura sensibilidad y tiene un baúl de Ilustraciones que es un tesoro.
  4. Lamoni: Tenemos algunas cosas en común, pero sobre todo porque es tan tierna!
  5. Sibyla: Porque colecciona personas. Con ella siempre se aprende.

Gracias a todas.

18/2/09

Un lugar


Puede ser que encuentres un buen lugar para sentarte, busca entre las sombras de aquel jardín.

Y con el libro en su mochila se fue a sentar a la sombra más mullida que encontró. Quería leer durante dos horas; ese era su plan para ese día.

No avanzó ni una sola página porque de pronto se le ocurrió que podría pasar dos horas pensando en la felicidad, que era lo más parecido a pasar dos horas sintiendo felicidad.
Y pensó.

Se levantó a las dos horas y volvió a casa. Decidió que aquel sitio sería en adelante su favorito, no para volver, puesto que de allí se había traído la felicidad, sino para contar.

Ilustración: María Elina Méndez (Gracias por ese precioso lugar)

6/2/09

Mensaje para los dos

Hace 4 años te vi llegar contenta con algo en las manos, debía ser especial porque traías una sonrisa de oreja a oreja y tu pelo amarillo brillaba como nunca... sabías que me iba a gustar. Cuando vi el bloc de dibujo no me lo podía creer, ¡eran los dibujos de tu hermano!


Cuando te di el bloc y los lápices de colores para que se los regalaras a él de mi parte, ni siquiera sabía si seguía pintando, o si le haría ilusión... hacía tiempo que no sabía nada de él, pero resultó que sí, que le gustó el regalo y lo mejor de todo, lo usó de la mejor forma posible: pintando animales. A tu hermano quisimos abrirle algún camino diferente a la vida en el campo y me temo que eso le hizo infeliz durante el tiempo que le mantuvimos aquí, hasta el punto que le robamos parte de la luz que necesitaba para pintar sus cuadros. Su carácter tímido y reservado era lo que realmente le hacía especial, pero eso aquí no le servía para mucho, acaso para que su nombre apareciera en las listas de los niños que ya no tenían remedio, los que no podrían hacer mucho por su vida en un futuro. Y nos equivocamos, díselo de mi parte. Dile también que siento haberle gritado aquel día, pero yo todavía no sabía salir de mis manuales para tratar a chicos como él, pero que desde ese día aprendí a respirar.
Cuando miro sus dibujos, que guardo como un tesoro precioso, me emociono al saber que mientras pinta sus animales los está mirando, sintiendo el aire, el sol, la naturaleza que es su verdadera pasión y que nosotros no supimos comprender. No fue fácil entenderlo porque no sabíamos interpretar los ojos que miran hacia abajo.
Ahora sé que miraba al suelo porque no había horizonte si miraba de frente.

Tú estás a punto de marcharte con tu título bien merecido, a pesar de tus dificultades, y noto que te vuelve a brillar el pelo igual que el primer año que entraste con el bloc de tu hermano, tienes la misma sonrisa que entonces. Y yo me muero de la felicidad al verte.
Tu sueño se ha cumplido porque así lo has querido tú, no has encontrado barreras para conseguirlo porque ese valor, por suerte para ti, aquí está bien visto. Dile a tu hermano que su valor es haber luchado contra los muertos que estábamos aquí, pero que ahora tiene la suerte de saber mirar los ojos de los animales, pintar unicornios y ver amanecer.
Deseo que te vaya muy bien, dale recuerdos a tu hermano.


25/1/09

En esencia, libre


Si yo me reencarnara sería...
Una mariposa, dijo ella rápidamente.

No tengo palabras.
Sólo la tranquilidad de saber que mi madre me ve libre.

19/1/09

La caja


Resulta que no tengo ninguna caja que me sirva, ninguna lo suficientemente grande y bonita. Le podría pedir a un amigo su cajita de los sueños, pero le tiene un cariño especial y no quiero robarle años de esperanza azul, así que sigo amontonando desordenadamente por mi casa puñados de ilusiones a la espera de un lugar especial para guardarlos. Como andan libres se relacionan entre ellas creando ilusiones nuevas, y de pronto me encuentro en la cocina la ilusión de un día soleado con el gorro de lana puesto haciendo un puchero de garbanzos como los de mi madre, o descubro debajo de las mantas la mañana del domingo besándose con el día de mi cumpleaños, y tengo que separarlos, porque podrían hacer el amor y tener todos los hijos del mundo el mismo día a la misma hora, lo cual podría ser muy agotador.
Hoy ha ocurrido algo maravilloso: la belleza de los fiordos noruegos estaba mirándose al espejo y por una rendija de la puerta, la nieve de una montaña empinada quería entrar a peinar sus cascadas. Eso ha sido esta misma mañana.
Una de las cosas más divertidas es espiar al reposapiés del sillón de lectura dando brincos delante del lavaplatos, riéndose del fregadero con carcajadas burlonas, o ver una hilera de zapatos y botas de todos los colores zapatear en la alfombra, peleándose las chanclas de playa y las zapatillas de deporte por los tacones más altos. Entre tanto enredo me doy cuenta que hay algo extraño en la estantería de madera... son palabras despistadas que quieren contar un cuento y buscan entre los libros algún personaje que quiera ser su protagonista, roban líneas, versos y princesas, se salpican con acuarela y al final se duermen de puro cansancio, pero llega el aire de la primavera y las esparce, muy suavemente, despacio por toda la casa, para que cuando yo llegue las lea y sueñe.
No me gustan los charcos de las ilusiones que se deshacen, así que cuando veo alguna a punto de entristecer me la llevo a la calle durante largas horas de frío y le cuento que después de un duro día, la mayor ilusión es llegar a casa y acurrucarse en el sofá junto con otra ilusión, le cuento que compartir sus miedos le hará más fuerte.Y ella me hace caso.

Seguiré buscando la mejor caja para todas ellas, la más bonita... y tiene que ser infinita, porque así es la ilusión.

Dedicado a Estatua

8/1/09

En voz baja

¿Por qué hablas así?
Porque me gusta. No hace falta que haya alguien dormido para hablar en voz baja, lo hago por gusto, como quien canta o mira el mar.

Hablar en voz baja es como decir silencios que se pueden escuchar, como deslizar los dedos por las teclas de un piano arrumbado detrás de un escenario.

Los secretos se escriben en voz baja.

Y no hay otro modo de cantar a medio llorar...



BSO "Once", película musical irlandesa dirigida por John Carney.