30/11/09

Una lección de ternura

Hay algunos momentos que no quiero olvidar. Hoy, a eso de las 10:30 de la mañana, ha ocurrido uno de esos momentos especiales que desearía recordar siempre, no porque haya sido especialmente trascendental o porque haya supuesto algún cambio importante en mi vida, no, sencillamente porque ha sido emocionante y tierno, muy tierno.
Ha ocurrido en mi trabajo, hablando con un niño de 13 años al que mantienen vagando entre un Trastorno negativista-desafiante, una Hiperactividad o un Síndrome de Tourette, pues no saben exactamente lo que tiene la criatura. Vive con su tía; los padres le han concedido a ésta la guarda del niño.
A parte de que no hace caso de las normas, saca la lengua y no puede permanecer mucho tiempo sentado, este niño tiene una sensibilidad extrema. Dice que le produce tristeza ver en las noticias cuando atropellan a los niños, o cuando secuestran a la gente. Era sincero.
Me ha preguntado mi edad y si tengo hermanos, yo le he dicho que sí, que tengo dos hermanas y él me ha preguntado si son tan guapas como yo, entonces en ese momento me he sentido la más guapa del mundo porque me lo ha dicho un niño como él, sin necesidad de aparentar nada, sin ánimo de ofender o de ser grosero, un niño que pasa los días escuchando lo "travieso" que es, soportando los insultos de sus compañeros y las broncas de sus profesores, amenazado de ser echado de su casa y devuelto a sus padres.
Me preguntó después si tenía sobrinos y me dijo que él nunca tendrá, porque no tiene hermanos. Lo dijo con una expresión triste. Para él, tener sobrinos debe ser algo así como tener hijos, pues vive con su tía a la que adora y respeta, y tener la certeza que nunca los tendrá tiene que ser muy duro. Yo como una tonta no supe qué decirle y sigo sin saberlo, aunque rebusque.
A él se le ocurrió que podía hacerle un regalo a su tía, un dibujo de una flor  metida en un sobre con una nota en la que él le dice que la quiere. Me he emocionado y se lo he dicho.
Qué niño tan especial, ojalá tenga toda la suerte en la vida que se merece, que se de la vuelta su historia y que le dejen ser un poquito feliz, porque ganas no le faltan.

9 comentarios:

Parsimonia dijo...

Qué lindo!!!
Ojalá le vaya bien en la vida y pueda enfocar su sensibilidad a algo artístico, pero sobre todo, lo que dices, que consiga ser un poquito feliz a pesar de todo.
Besotes

YoMisma dijo...

No todos los niños traviesos son unos desastres, y está claro, que aunque no le ha sido fácil hasta aquí, tiene muy claro, qué es lo importante en su vida.

Dale un abrazote grande.

Saludines,
YoMisma

Manuel dijo...

Que sea fiel a si mismo...con el tiempo,la vida lo recompesará cuando se dé cuenta lo valioso que es... lo que no saben sus compañeros es que de mayor será un cisne...

LaPequeña dijo...

El mejor regalo q podía hacerle a su tía es el poder tener la oportunidad de tenerle, tiene q ser maravilloso poder conocer a un niño tan especial.
Ojalá q le vaya bien en la vida.
Pura ternura.
BESOS

Mar dijo...

Que niño mas sensible, me encanta porque con esa edad no suelen ser así, los chicos son mas brutotes, tiene un fondo muy bueno aunque sea inquieto y rebelde por fuera.
Un beso grandote.

Gracia dijo...

Pues ojalá que la sociedad le deje ser feliz tal y como es, porque muchas veces es la propia sociedad la que se empeña en hacernos a todos iguales y en marginar al que se sale un poco de la norma.
Besos

Bego dijo...

Ojala que sea muy feliz, tu también me has emocionado a mi.

Un beso.

lamoni dijo...

Muchas veces los niños nos sorprenden... esos a los que aparentemente les resbala todo nos demuestran que quizá sean los que mas necesitan de un guiño, del apoyo por parte de todos.. que pena que se de cuenta poquita gente...
Es una suerte que tú estés cerca de uno de esos niños.

Un beso enorme sol

la tica dijo...

Es un niño muy inteligente, asi que estoy convencida de que su vida va a cambiar, porque el ya esta empezando a hacerlo, ahora solo necesita un empujon y gente como tu que le escuche y consiga ver su yo verdadero.