30/10/09

Nunca es demasiado tarde

La otra mañana me levanté muy temprano, no podía dormir. Me tumbé con una manta en el sofá, muy tapada porque soy  friolera y me puse una película, todavía era de noche y parecía que el tiempo sólo era algo mío, entero a mi disposición para emprender cualquier cosa, bien fuera en los minutos siguientes o en el resto de mi vida. Es una de esas veces que la vida se pone a favor.
La película, "El curioso caso de Benjamin Button"  me pareció preciosa. Transcribo estas palabras que en ese momento me llegaron como dichas para mí.

"Nunca es demasiado tarde, o en mi caso demasiado pronto para ser quien quieras ser. No hay límite en el tiempo, empieza cuando quieras. Puedes cambiar o no hacerlo, no hay normas al respecto. De todo podemos sacar una lectura positiva o negativa, espero que tú saques la positiva.
Espero que veas cosas que te sorprendan, espero que sientas cosas que nunca hayas sentido, espero que conozcas a personas con otro punto de vista, espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa, y si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo..."

16/10/09

Una amiga



Cómo le embellecen los ojos,
casi no tienen pupilas sus ojos
porque le atardecen los párpados
en esta hora templada en que suspiran las sombras.
¿Qué son los suspiros?
Son aire, y van al aire, eso es lo que alguien dijo.
Pero los nuestros son suspiros que no son aire,
son instantes preciosos que esperan un segundo en el pecho,
para salir al mundo a hacerse eternos.


Una amiga que es algo más, pues compartimos el amor por las mismas esperanzas. 

9/10/09

Noviembre

Cuéntame otra de esas historias que tanto me gustan, ¿cómo era?, el mes de noviembre es triste ...
"Noviembre es un mes triste, octubre todavía es cálido y soleado, pero noviembre es triste. Antes, durante todo el mes de noviembre tocaban diariamente las campanas, ya sabes, por los difuntos, y no había un sólo día del mes que las campanas no nos recordaran que nuestros muertos seguían muertos, tristemente muertos, que de eso se encargaban los tonos lúgubres de las campanas, y muertos también seguían los muertos de los vecinos, los de acá y los de más allá, valga la expresión, porque eso sí, las campanas se escuchaban por todos lados, otra cosa no, pero un buen campanario sí que había. Ya me hubiera gustado que el mes de noviembre no fuera así, tan negro, tan llorón, porque realmente es un mes bonito de no ser por las campanas, qué miedo que me daban esas campanas, tan de muertos. Así que todos los años había que llorar, qué íbamos a hacer si no. Yo hubiera preferido cantar a los muertos, reírles por lo menos, que eso siempre gusta más, pero no, noviembre era un mes para llorar, y el resto del año para trabajar, ya me dirás. Y luego las misas por los santos difuntos, que ya ni acordarme quién era al muerto que había que rezar, pero a la misa había que ir, de negro y con pena. Qué bien que lloraban las mujeres de mi pueblo, ya se oían los suspiros cuando  tañían las campanas. De alguna misa me libré porque mi hermano, que de pequeño odiaba los pájaros, y ahora fíjate tú, cría canarios las vueltas que da la vida, pensó que para qué iba a ir yo a las misas si ya lo hacía él.  Qué tontería, para qué los dos.
Por eso noviembre es un mes triste. Aunque pasa volando, ya verás, el tiempo pasa volando. Todavía me acuerdo cuando éramos mozas. Jugábamos con nuestros novios que elegíamos para ese día, ellos sin saber que lo eran, no eran tiempos para eso, y paseábamos por la calle en hilera todas juntas, las más audaces al extremo que eran las que se llevaban la suerte de  pasar al lado de los chicos. Yo siempre caía en el centro, hay que ver cómo era yo, pero eso sí, no había otro que leyera tanto como yo... ay madre la de libros que habré leído, y eso que no eran tiempos para eso, pero tampoco para pasarse el mes llorando, ¿ no?

Uy, qué bien huele el otoño... ¿sabes hacer mantillo con las hojas muertas?..."
Me gusta pasear con mi madre, me pierdo en sus historias.

 Ilustración: Patricia González Palacios

7/10/09

El aire sabrá llevarlos



Eché al aire los sueños para esperar su retorno.
Puede que vuelvan o que se pierdan en el viaje,
pero atrapados ya no me sirven.
Si no vuelven lo entenderé,
ser libre es mejor.
¡Al aire!,
¡a llenar el aire de sueños, que él sabrá por dónde llevarlos!


1/10/09

Los secretos en 2046

En el pasado, cuando las personas tenían secretos y esos secretos no deseaban compartirlos, subían a una montaña, buscaban un árbol y tallaban un agujero en él para susurrar el secreto en el agujero.

 Luego lo recubrían con barro, de ese modo nadie más lo descubriría.

Sin embargo en una ocasión me enamoré de alguien. Al cabo de un tiempo ella ya no estaba.

Fui hasta 2046 creyendo que podría estar esperándome allí, pero no la encontré. No puedo dejar de preguntarme si ella me amaba o no, no obstante nunca lo averigüé.

 Tal vez su respuesta fuera como un secreto que nadie sabría jamás...

Todos los secretos son surcos de lágrimas.


"2046" de Wong Kar-Wai