8/1/10

Tu casa



Deja que entre en tu casa y me siente a tu lado,
deja que me haga la dormida mientras revuelves con tus dedos
los enredos de mi cabello.
Deja que me acueste en tu falda, madre,
para que me salgan todas las lágrimas que me oprimen el alma,
que no sé estar triste
si tu mano no está cerca para agarrarla.
Déjame seguirte cuando doblas la esquina de tu casa,
que no soporto verte sola
y descorre luego la cortina de la ventana,
para mirar juntas la calle mientras nos acompañamos la vida.
Deja que encuentre en el fondo de tus ojos
la luz del mediodía
y tender en tu sol el frío que me atormenta.
Deja que cante tu nombre, madre,
que no quiero escuchar nunca más mis ruidos.

 

10 comentarios:

fran dijo...

busca cobijo en tu madre, en su seno, tras su ventana, el ruido se diluye, a poco que escuhes se vuelve musica

Lucía Corujo dijo...

Qué bonito texto. Eso sí, creí que habías llorado todo lo llorable ya.
¿Qué haríamos sin nuestras madres?

Besicos :)

Parsimonia dijo...

Preciosa la búsqueda de la madre en el dolor. El retorno infantil de quien necesita el cuidado original.
Muy bien escrito.
Besos.

La estatua del jardín botánico dijo...

Una vez le oí decir a alguien que la infancia es el patio en el que jugamos toda la vida. Sea o no sea así, en el centro de ese patio suele estar la persona con la que tenemos el vínculo o lazo de apego más fuerte, y ésa, por lo regla general, suele ser mamá.
Un beso enorme.

klimtbalan dijo...

Siempre que vengo a tu casa, me llevo algo de dulzura, pero también de añoranza de aquello que tú describes con tanta belleza y que yo ya no tengo...
Un abrazo grande grande.

Eva. dijo...

Lo escribes tú? Precioso.

Mar dijo...

Feliz año Inma.
Me encanta seguir disfrutando de tus palabras en este 2010, es todo un lujo amiga.
Un beso bien grande.

la tica dijo...

ay... yo también quiero que me toquen en el pelo.

Bego dijo...

Donde mejor refugio que en el regazo de una madre?

Un beso.

carmen dijo...

Lo mejor que tienen las madres es que solo se pueden morir una vez.
Yo no podría pasar por ese dolor de nuevo.
No es mío ,se lo escuché decir a Isabel Allende citando a no sé quien más.
Y es cierto.
Me gustó mucho tu entrada.