20/1/12

El circo de las emociones



Sonaron. Hacía décadas que no sucedía. Era debido a la falta de entusiasmo del público que, movido por otros intereses, había dejado de emocionarse. Pero esa noche, gracias al acróbata, se produjo el acontecimiento. Todo sucedió con un triple salto mortal. Fue tal el susto que todos los allí presentes murieron mientras duró el ejercicio. El acróbata, hábilmente, cogió las almas que habían quedado suspendidas en el aire y mientras daba vueltas, las lanzaba a otros cuerpos al azar. Al terminar el salto, cada uno despertó con la sensación de ser una persona nueva.
El acróbata no pudo más que agradecer los aplausos.

Pintura: Marc Chagall

3 comentarios:

La estatua del jardín botánico dijo...

Buenísimo.

Zorro de Segovia dijo...

qué chulada. ¿Crees que será posible ponernos en el lugar del otro hasta el punto de vivir su vida, sentir su piel, rozar sus más profundos sentimientos ahora nuestros?

Ladelmedio dijo...

Todo es posible. Lo bueno es que nunca sabremos si esta piel es la que siempre nos ha envuelto.