29/12/12

Crecer


Me toca a mi. Sin ficción, sin palabras buscadas ni ordenadas. Hablo yo desde lo más tierno de mi corazón. Estoy viviendo el final de una etapa. He dado el pecho a mi hijo durante dos años y dos meses. Ha sido lo más hermoso, relajante y gratificante que he hecho en toda mi vida. Estoy contenta de que haya sido así. No puedo explicar la alegría tan grande que tengo y a la vez, la tristeza tan profunda que me produce pensar que nunca más voy a tenerlo de esa manera tan amorosa, tan íntima, tan pegadito a mi, mirándome con esos ojos dulces. Habrá, desde luego, muchos otros momentos de cercanía y conexión, pero nunca iguales. Eso es bueno, significa que él ha crecido. 
He alimentado a mi hijo, le he dado calor, seguridad, paz, confianza, amor. Y él me lo ha dado todo. Todo lo inmenso cada vez que se prendía a mi. Me siento plena. 

Gracias, mi amor, por hacerme tan feliz.

Fotografía: M.M.P. Sin ti, imposible.

20/12/12

Rapto

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Es un lugar inhóspito, muy pequeño y con los techos excesivamente altos. Hay una ventana por la que no entra el sol, pero sí el invierno. En las paredes hay varias fotografías coloridas que intentan ocultar los desconchones. Papeles, anotaciones, tareas pendientes y un calendario en el que se tachan los días que pasan. Allí hay que tener cuidado de no tropezar con algún cable o con las entrañas de algún artilugio.
Pese a que el habitáculo está atestado, huele a vacío.
Cuando ella está, todo es diferente. Atrapa la mirada y el pensamiento de todo aquel que entra. No importa el desastre, el frío, ni la oscuridad, porque ella es toda luz, toda fuerza arrebatadora, intensa y deslumbrante.
Hay quien no puede soportar su silla vacía y, con desesperación por recuperarla, visita su estancia una y otra vez, a la espera de ella, con ansia de ella. De tanto desearla, él se consume.
Un día ella vuelve y trae consigo el tiempo que se llevó. Derrocha vivacidad, magnetismo. Se sienta y espera, conteniendo su alma, a que alguien llegue. Dispuesta. Entregada.
Cuando él entra y la ve de nuevo en su sitio, se acerca a la pared, arranca el calendario y se mete en el bolsillo los días perdidos. La coge de la mano y arrastrado por la pura locura, se la lleva de aquel lugar reservado a la soledad.

Ilustración: Alejandra Acosta

19/12/12

Marcha


Sobra la sombra
que persigue 
tus pies.

Te falto yo
que persigo 
tu luz.


Fotografía: Fran de la Cruz