19/12/13

Sin nombre


Dónde está 
la palabra
que quiero inventar.


Ilustración: Catrin Welz-Stein

12/9/13

Canción de despedida


Dejo en el aire mi voz,
para cuando llegues
decirte que me fui.




Modelo: María García
Fotografía: Fran de la Cruz.

27/8/13

...


Que el viento
cumpla su voluntad, 
que el silencio 
ocupe mi lugar.

Ilustración: Duy Huynh

22/8/13

Sentir


Un vacío para el dolor,
un corazón para el amor.
Sostengo con mis manos
el peso de los dos.


Ilustración: Catrin Welz-Stain

18/6/13

Fea




Soy fea. Tengo la cabeza demasiado grande. Eso es porque tengo dos cerebros; uno para pensar cosas buenas y otro, aparte, para pensar las cosas tristes.
Tengo el pelo muy largo, tanto que ya no sé dónde acaba. A veces me llaman desde la otra equina para avisarme de que me he dejado las trenzas por allí. Yo intento recogerlas, pero nunca llego hasta el final.
Mis ojos también son grandes, enormes. Soy capaz de retener mil cosas de un vistazo. Sin embargo nadie me mira a los ojos.
Soy alta. Si me estiro, casi rozo la luna. Aunque tengo los dedos tan delgados que me da miedo que se rompan. Por eso prefiero tocar las nubes.
Soy fea. Eso me han dicho. Pero yo no estoy segura de que eso sea verdad. A veces la gente habla por hablar. No me importa. No quiero ser de otra manera. Porque entonces sería igual que los demás y eso sí que es una faena.

Ilustración: Tesa González

13/6/13

La maestra




La infancia en mi recuerdo:
juegos y sueños.

La fría nieve en el suelo
y mis botas abrigando
los pies pequeños.

A pasos diminutos
aprendí a ser persona
y a vivir en el Respeto.

Lápices, color,
letras y cuadernos.

No volverán los días
pero siempre quedará
el olor a libro nuevo.

Imborrable aroma
del aire en tu cabello.

La infancia en mi recuerdo:
juegos y sueños.

Elena en mi memoria:
mi querida Andereño.

Dedicado a la maestra (andereño) de Ojos de Luna.

Ilustración: Francisca Bustamante

Ausente

 

Por dónde te has ido.
Ni ventana,
ni corazón
te han sentido.


Ilustración: Raquel Díaz Reguera


17/5/13

Objetos perdidos

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Buscó por todos lados. Bajo su almohada encontró sobras de sueño. Detrás de los muebles sólo había pared.
Buscó en el suelo, dentro del suelo, a ras del suelo. Miró en la palma de sus manos, porque a veces perdía las cosas y las tenía allí.
Nada de nada en ningún cajón, en ninguna caja, en ningún arcón.
Buscando encontró cosas que ya había olvidado: un calcetín, un beso, un elefante y un desengaño. Lo guardó todo debajo del colchón.
Pero no encontraba lo que había perdido. Dejó de buscar. A veces las cosas llegan solas.
Esperó sentada, agachada, boca arriba y boca abajo. Esperó de perfil y de frente, de medio lado y de cuerpo entero. Nada.
Pensó entonces, que los objetos perdidos se pueden remplazar. Salió a la calle y compró toneladas de luz, kilos de aire, litros de salud y paquetes de ilusión.
Cuando volvió a casa y abrió la puerta, allí estaba. Tan pequeña y tan intensa como siempre. Había recuperado la chispa.

Ilustración: Yelena Bryksenkova

14/5/13

Decepción


En cada esperanza
he dejado 
de latir.


Ilustración: Jimmy Liao

30/4/13

Aire


Bocanada de hierro
para llevar a mis pulmones
el golpe seco
de un nuevo dolor.



Fotografía: Fran de la Cuz.

3/4/13

Palabras







Quise decir
maldita la vida,
dije luz.

Arrastro los pasos,
dije refugio.
Sostengo el miedo,
dije acantilado.

Quise decir
para qué tantas palabras
y dije
silencio.


Ilustración: Elena Odriozola

14/3/13

Expectativas



... Y el príncipe le salió rana.


Ilustración: Roger Olmos

9/3/13

Destino




De todos los asientos libres, elijo el más cercano a la puerta. Como si así fuese a llegar antes. Hacía tiempo que no subía a un autobús y la sensación es agradable. El asiento es amplio y nadie se ha sentado a mi lado. No sé si mirar por la ventana o dormir. Tengo ganas de llegar. Quizá si duerma, el tiempo se pase más rápido. El autobús se pone en marcha, apenas hace ruido, más parece que el motor se vaya a apagar. Comienza un traqueteo suave, me acomodo en el respaldo y cierro los ojos. Mientras el viaje avanza intento pensar en las cosas que voy a hacer cuando llegue, pero las voces de los demás viajeros me desconcentran. Hablan de una manera extraña, como si cada frase estuviese dicha a golpes y en cada palabra hubiese un punto y final. No sé que idioma es pero me resulta vagamente familiar.
De pronto abro los ojos, asaltada por una certeza horrible. Me doy cuenta que los pasajeros están hablando al revés, como si una grabadora estuviera rebobinando sus voces. Miro por la ventana, con la esperanza de encontrar un paisaje tranquilizador y el corazón se me para cuando me doy cuenta que, pese a estar avanzando, el paisaje retrocede, cada vez más rápido, huyendo. Una sensación de vértigo y miedo me recorre las tripas y busco con la mirada algo o alguien que me devuelva el presente. Nada. Ni siquiera el tiempo avanza; los minutos, arrepentidos, se deshacen en mi reloj.
Comienzo a marearme, a dar vueltas, a no saber dónde mirar porque las cosas ya no están en su sitio, ni siquiera yo, que aún estando, siento que escapo. Entonces, el autobús se para.
- Perdone, señorita, le repito que el viaje no puede comenzar si no me enseña el ticket. - Lo siento, aquí tiene, me había despistado. Le tiendo el billete al revisor y respiro aliviada. Comienza un traqueteo suave, me acomodo en el respaldo, cierro los ojos y pienso que debería consultar mi tendencia a anticipar acontecimientos.

Fotografía: Fran de la Cruz

1/3/13

Porque faltas


Cierro los ojos para no
 ver
lo que no está.

Quiero que rebose
el alma
en esta noche lenta.


Ilustración: An-na Jo


18/1/13

El Dragón de Plata



El el mar de China, una vez al año se produce una ola gigante. Los más intrépidos se adentran en sus fauces y son inmediatamente engullidos. Cuando la ola rompe, no se encuentra rastro alguno de ellos. Al año siguiente, los espectadores del acontecimiento no se esperan que la ola devuelva a los aventureros sanos y salvos. Aturdidos por el aplauso y los abrazos de sus seres queridos, avanzan de nuevo hacia la ola. El Dragón sólo les dejó salir para coger aire.

Ilustración: Suzy Lee